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Psicoterapia grupal

      Las posibilidades que ofrece el trabajo de psicoterapia  grupal son muchas y muy variadas, ya que entrar a formar parte de un grupo es entrar a formar parte e interactuar con el mundo que me rodea.

      Cuando me animo a vivir la aventura grupal entro en contacto con muchas personas diferentes que me  van a brindar la oportunidad de experimentarme viviendo muchas formas de vínculos diferentes y ver cómo me desenvuelvo, o no;  bloqueos, dificultades de relación, fobias y timideces surgen rápidamente en mi camino, al igual que surgen estas dificultades en mi vida diaria cada vez que entro en relación con otras personas, amigos, familiares, compañeros/as de trabajo etc.

      Al mismo tiempo el vínculo genera proximidad, la posibilidad de conocer y de darnos a conocer con intimidad, en un diálogo profundo de corazón a corazón. Al atrevernos a explorar el vínculo descubrimos que se genera el calorcito de una manada de cachorros que se dan calor unos a otros desde el contacto piel a piel… lo que da paso al cariño y va tejiendo  la confianza.

      Nos sorprendemos y contaminamos del hacer y deshacer de los compañeros/as del grupo que  sienten y actúan desde posiciones y formas de pensar que a nosotros nunca se nos hubieran ocurrido. Nos invaden y presionan sus expectativas sobre nosotros y las nuestras sobre ellos, de pronto nos fascinan los ideales y de golpe nos decepcionan, nos obliga a romper esquemas a evolucionar, aprendemos.  Todo esta amalgama de emociones e ideas en un constante fluir sin detenerse que es lo que sucede aquí y ahora. Es la vida.

      La gran diferencia entre estar en un grupo y estar en la vida de la calle es la posibilidad que ofrece el  trabajo del grupo de tomar conciencia.

      La figura del profesional que dirige y coordina el trabajo del grupo, está ahí para ayudar a cada individuo a que tome conciencia de lo que le sucede, se encarga de acompañar a cada uno de los integrantes del grupo, y al grupo entero, en el descubrimiento de sus miedos e inseguridades y para ayudar a encontrar la forma de resolverlos. La presencia del psicoterapeuta representa a la autoridad que contiene y apoya, sostiene el encuadre grupal que es la ley igual para todos incluido el propio psicoterapeuta, lo que permite crear un espacio de trabajo, un crisol de alquimia dentro del laboratorio que es el grupo.

      Dentro del crisol, de ese espacio de trabajo se puede hablar,  para ir elaborando y transformando en algo nuevo todos los acontecimientos del grupo.  Lo actuado y lo reprimido, lo experimentado y lo que no me he atrevido a experimentar, lo dicho y lo silenciado, el amor y el odio, las emociones positivas y las emociones rechazadas , lo que cuento de mi con orgullo y lo que me avergüenza y guardo como un secreto.

      El gran logro del grupo es adquirir la fuerza, las herramientas  y la confianza para ser quien soy en la presencia de otros y reconocer que el otro es quien es.

      Y ninguno de los dos somos perfectos.

    Coordino grupos terapéuticos con  una frecuencia quincenal.